De peleador de UFC a convertirse en el asaltante más grande de la historia

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Recurrentemente en las MMA se habla de que algunos peleadores son reales gánster… Pero de verdad, en la historia sólo uno puede apuntarse como un gánster real… Y es que en la siguiente historia hablaremos sobre como un peleador pasó de ser en uno de los grandes prospectos de UFC a uno de los delincuentes más buscados del mundo.

La siguiente historia es protagonizada por Lee Murray, quien nació en 1977 en Londres, Inglaterra. Como contexto debemos contarles que Lee Murray creció como un verdadero niño problema. Constantemente estuvo involucrado en peleas callejeras, pero su relación con su padre fue la piedra angular para desarrollar su infame conducta.

Y es que el padre de Murray , que a menudo estaba borracho y que era descrito como un «hombre violento y aterrador», generalmente le exigía a su hijo, por medio de la violencia, que lo respetara. Hasta que un día Lee Murray, aún menor de edad, explotó y noqueó a su propio papá, algo que asustó al hombre y por temor de perder la vida decidió mudarse y abandonar a su propio hijo.

Ya en la adolescencia, Murray conoció en el colegio a Paul Allen, quien a la postre se convirtió en su compañero de fechorías. Ambos fueron expulsados de la escuela y se dedicaron al robo y tráfico de cocaína y marihuana, aunque ambos amigos terminaron siendo detenidos por la policía.

Con 22 años, ya en 1999, Lee Murray decidió entrenar Artes Marciales Mixtas y seis meses después de iniciar su entrenamiento debutó en el evento Millennium Brawl, donde noqueó a Rob Hudson en tan sólo 20 segundos.

Murray ya era una realidad y comenzó a entrenar con el ex campeón de UFC, Pat Miletich, siendo en 2002 donde alcanzó su punto máximo de fama en las MMA tras ser involucrado en una pelea callejera contra Tito Ortiz, a quien se supone que noqueó con una combinación de 5 golpes.

Según relató el propio Pat Miletich, un amigo de Tito Ortiz, en tono de broma le realizó una llave, pero Lee Murray se lo tomó a mal y decidió golpear al individuo, quien cayó en la calle y sufrió el atropello de su mano por parte de un taxi.

Tito Ortiz vio el incidente y explotó, por lo que decidió golpear a Murray, quien esquivó los golpes y con una combinación de 5 golpes noqueó a Ortiz para luego rematarlo con varias patadas en el suelo.

Tito Ortiz siempre ha negado estos hechos y cada vez que ha sido consultado le ha quitado importancia al enfrentamiento callejero.

Por aquellos años, estamos hablando de comienzos de la década del 2000, el incidente era famoso en los foros de internet sobre artes marciales y Lee Murray fue contratado por UFC, donde debutó contra Jorge Rivera en el evento UFC 46. Recordada es su entrada con la mascara de Hannibal Lecter, así como su rápida victoria en el primer round a través de un armbar para posteriormente retar a una pelea en el octágono a Tito Ortiz, quien estaba presente en el evento.

El combate jamás se llevó a cabo, pues meses después Lee Murray fue despedido de UFC tras protagonizar un incidente en una carretera de Inglaterra, donde golpeó a un sujeto hasta dejarlo en coma.

Si hasta aquí piensan que la vida de Lee Murray era un verdadero desastre, faltaba la guinda de la torta, pues Murray participó en el asalto con el mayor botín en efectivo de la historia… 53 millones de libras esterlinas, o sea, algo así como 100 millones de dólares de la época.

En febrero de 2006, Lee Murray, junto a Pat Allen y otros 12 cómplices, armaron un plan para secuestrar a Colin Dixon, quien era el gerente de un deposito de dinero llamado Securitas, además de secuestrar a su esposa e hijos.

Se hicieron pasar por policías falsos y una vez concretado el secuestro fueron al deposito donde amenazaron a los trabajadores, utilizando incluso una AK-47.

Luego, los Dixon y el personal fueron atados y colocados en jaulas de metal que normalmente se usan para almacenar efectivo.

La pandilla vació sólo la cuarta parte de la bóveda, pues habían billetes de 10 y 20 libras, y ya no hubo más espacio en el camión que utilizaron, completando así un botín de 53 millones de libras esterlinas.

La magnitud del atraco fue tal que de la noche a la mañana se convirtió en una noticias célebre internacional. Incluso los periódicos británicos más serios cubrieron el caso de manera exhaustiva. El video de vigilancia del depósito fue televisado a nivel nacional e, inevitablemente. Cientos de policías británicos se desplegaron de inmediato para investigar. Una fuerte recompensa en dinero proporcionó un incentivo para que cualquier persona con algún conocimiento se presentara.

El robo poco a poco se transformó en una comedia de errores, pues varios criminales comenzaron a jactarse con otros malhechores sobre el atraco, además de que el dinero fue mal escondido.

48 horas después del asalto, la policía detuvo a Michelle Hogg, maquilladora e hija de un policía quien reveló que había participado en la creación de los disfraces y que había maquillado a los asaltantes para ocultar sus identidades. Meses después, Hogg testificó contra sus cómplices a cambio de su libertad.

Finalmente, 10 de los asaltantes fueron arrestados y condenados a 140 años de cárcel, aunque aún faltaba por atrapar Pat Allen y Lee Murray, quienes rápidamente se habían ido de Inglaterra con destino a Marruecos, país que no tiene acuerdos de extradición con Gran Bretaña.

En el país de África, Murray vivió una vida llena de millonarios, pues se compró una mansión de más de un millón y medio de dólares, la cual tenía muchos lujos, como piso de mármol y donde se pintó sobre el jacuzzi un mural con los hitos de Murray cuando estuvo en UFC.

Scotland Yard se puso en contacto con las autoridades de Marruecos y comenzaron a investigar a Lee Murray, hasta que en junio de 2006, en el Mega Mall de Rabat, mientras el el ex peleador de UFC hacía unas compras, fue retenido por la policía local para hacerle unas preguntas, algo que no le gustó a Murray y por ende se enfrascó en una pelea callejera con los policías.

Tras el incidente, la mansión de Murray fue registrada, encontrando cocaína y marihuana, además la justicia marroquí culpó a Lee Murray y Pat Allen de “golpear y humillar a miembros de las fuerzas de seguridad”.

Allen fue extraditado a Gran Bretaña y condenado por el juicio del robo de los 53 millones de libras esterlinas, pero Lee Murray siguió preso en Marruecos, pues el gobierno de ese país lo utilizó como moneda de cambio para extraditar a Mohamed Karbouzi, un presunto terrorista que vive en Londres y es buscado para ser interrogado por un atentado con bomba en Casablanca realizado en 2003, a lo cual el gobierno de Gran Bretaña se negó.

Actualmente Lee Murray cumple una condena de 25 años en Marruecos y no concede entrevistas y mucho menos para hablar sobre su culpabilidad o inocencia con respecto al atraco. Pero según filtró un casino de Londres, ellos le escribieron una carta formal en la que le explicaba que ya no era bienvenido en el establecimiento, la cual fue respondida por Murray, señalando en la misiva “¿No se han enterado? Me gané el premio gordo”.

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