La pelea más insana en la historia de las MMA

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Don Frye y Yoshihiro Takayama protagonizaron en el 2002 una de las peleas más emocionantes en la historia de las artes marciales mixtas (MMA). Fue el combate estelar del “Pride 21: Demolition”, en el que también compitieron dos íconos de este deporte: Anderson Silva y Fedor Emelianenko.

Frye y Takayama ofrecieron lo que el público japonés esperaba: un interminable intercambio de puñetazos, patadas y rodillazos. El combate –que duró exactamente 6 minutos con 10 segundos– fue una prueba de coraje y resistencia física.

Los asistentes al imponente coliseo de Saitama reconocieron a los luchadores con un concierto de aplausos y ovaciones. La pelea fue elegida como la mejor del año e incluso fue recreada años después por los mismos protagonistas en la película “Nagurimono” (2005).

Aunque las falencias de Takayama son evidentes –se retiró sin ganar una sola pelea– los fanáticos admiraron el valor que tuvo para ponerse al frente de un durísimo y experimentado Frye, quien había derrotado a Ken Shamrock ese mismo año.

Además, era muy común ver en los eventos japoneses de MMA a un peleador ‘freak’ como atracción para los curiosos. El del “Pride 21” fue Yoshihiro Takayama, un gigante de casi 2 metros de altura y 126 kilos de peso con experiencia en lucha libre de entretenimiento (cachascán).

Es difícil juzgar si esta es la pelea más emocionante en la historia de las MMA, pues el deporte ha evolucionado muchísimo en los últimos años. Pese a ello, Frye vs. Takayama es un combate inolvidable y el favorito de muchos fans.

Años después, en el 2020, Don Frye se reencontró con Yoshihiro Takayama, a quien visitó en su domicilio. Las condiciones de esta reunión fueron completamente diferentes a las anteriores.

Y es que Takayama se encuentra postrado por una cuadraplejia debida a una lesión de médula espinal en la zona cervical por una mala caída en el curso de una una función de lucha libre, donde cayó mal producto de una DDT en mayo de 2017. A pesar de los esfuerzos y atención médica, ha tenido muy poca mejoría.

En aquella ocasión, Frye obsequió a Takayama una figura de acción autografiada por él y conversaron animadamente por un buen rato. Al despedirse, el luchador estadounidense besó la frente de Takayama en señal de aprecio y admiración.

A pesar de lo crítico de su situación, el gigante rubio comenzó un complicado proceso de rehabilitación que a la fecha continúa, a pesar de que la mejoría que ha presentado es lenta.

Resulta admirable el tesón y espíritu inquebrantable del luchador de 55 años, quien a partir del mes de abril de 2020 comenzó a tomar una nueva terapia de rehabilitación en una bicicleta eléctrica. Sus terapias han podido costearse con el apoyo de la fundación Takayamania que obtiene recursos con la venta de mercancía y donativos de los aficionados y la aportación de recursos por parte de NOAH y NJPW.

En su blog, Takayama publicó una imagen donde se esfuerza por colocar sus pies en el pedal de la bicicleta con el apoyo de un terapeuta. El objetivo de este trabajo de rehabilitación es fortalecer las extremidades inferiores e intentar recuperar la actividad motriz en esa zona del cuerpo.

A pesar de la inmovilidad que presenta, Takayama se comunica mediante un teclado especial que funciona con el movimiento de la barbilla y sus manos. Emocionado, el ex legendario luchador escribió:

“Con la ayuda del entrenador evité caerme, pero resultó increíble estar sentado en una bicicleta así. Parecía bastante difícil y al final mi cara quedó distorsionada por el esfuerzo, pero fue satisfactorio”.

“El estado de emergencia ha sido anunciado nuevamente, y será la Semana Dorada nuevamente este año, pero todos deben tener cuidado con la infección. Por favor, diviértase tanto como sea posible”. Finalizó.

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